COMPAÑEROS DE CAMPSARED

"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y por eso nace Campsared blog, para reunir a todos, para los COMPAÑEROS DE CAMPSARED"




Este blog como indica en la cabecera es sólo la continuación del creado por el compañero EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 y que por problemas técnicos fue imposible actualizar. Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED.



Bienvenidos a este foro de diálogo e información.



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jueves, 7 de julio de 2011

LA 'FAMILIA' (Reposiciones de verano)


 PLAY   
Yo me llamo Pascuale, mi local era uno de los más visitados y de más éxito de cuantos controlaba "la Familia". Todo el mundo tomaba allí los combinados más de moda sin importar el precio. 
Los nuevos tiempos abocaron a aquel local a una pérdida de clientes. Primero fue la ley seca en los locales del centro, y luego la brigada antidroga, así que, sin tabaco ni alcohol, el negocio comenzó a decaer. Todo el mundo lo comentaba: "ya nada es lo que era". Con Dillinger y Capone todo funcionaba mejor, hasta la pasma venía, se tomaban sus cafés, y no molestaban a nadie. Sin embargo para el jefe de La Familia, no había disculpas, el negocio debía aportar las mismas ganancias, el resto era palabrería. 

Se dispusieron nuevos cóckteles novedosos: batido de legumbres, combinado de fresa, ciruelas y tomate, el famoso daikiri de patatas, el rico 'naranja spo', zumos de oliva, el inquietante sorbo de espárrago agitado, no batido, y las fajitas de guacamole con almendras, en fin, entre los barmans y yo mismo intentamos reflotar el negocio pero el Don seguía sin estar contento:
 -No estoy contento Pascuale- me decía moviendo la cabeza -No estoy nada contento contigo ni con los tuyos. Y eso no es bueno- Y añadía, -No es bueno para mi, no es bueno para tí ¿Lo entiendes?-
Al pie de su mesa yo iba asintiendo con gesto compungido.  Aún recordaba cuando me presentaron hace unos años a Don Vito y al resto de La Familia. El patriarca me dio dos besos y me dijo al oído: "Ya eres uno de los nuestros".
Sin embargo ahora, sentía que aquello llegaba a su fin. -Hacemos todo lo posible, pero las cosas están mal-
-Lo se muy bien, pero ahora tendréis que hacer lo imposible, hay que llegar al presupuesto, y como soy comprensivo, voy a darte una oportunidad, la última, tienes que entregarme una ganancia de 4.500 este mes-
-Es imposible Don, no llegamos ni a la mitad-
-Cuando yo hablo los demás callan- sentenció llevándose un dedo a los labios -No estás aquí para pensar ni para hablar, sino para obedecer. Cuatro mil quinientos, ya sabes-
Los chicos y yo hicimos lo 'imposible'. Vendíamos hasta por fuera del local, -"zarzaparrilla cola, café, un bollito, llévese un chicle por favor..."
Y sí, vendimos más, pero no suficiente... El primer mes apareció muerto el barman de refuerzo. Al siguiente le metieron una cabeza de caballo en su nómina y decidió marcharse. El último, se suicidó angustiado. En cuanto a mi, pues bueno, lo mío ya es historia, desde luego que perdí mi local, fue lo primero, y hoy descanso en la cuneta de una autovía remota con unos zapatos de cemento.
Aún escupe sobre mis restos el patriarca de la familia cuando va por allí.

(Los nombres de esta historia son ficticios)

14/04/10

Dedicado a SAM, a Exprimid@,  y a todos los que han sufrido y sufrirán injusticias y presiones en su trabajo.


domingo, 5 de junio de 2011

¡NO PUEDE SER!

Ahí fuera la vida es una selva, lo escuché de pequeño, lo tituló John Huston:  "La jungla de asfalto",  hay que luchar, morder si es necesario, ya no sólo en la guerra y el amor, también cada mañana, cada turno, el trabajo es una batalla sin cuartel, o bueno, con cuartel, con trinchera de mostrador, con TPV, y munición variada en género y color.
Cuando empezó la venta activa, sólo eran fuegos de artificio:  Vender más promociones, ¡Qué bonito!  qué  diver ,  pero el SPó  sentó las bases de una batalla encarnizada.

Comenzamos a anotar nuestras ventas como si fueran muescas de aviones derribados, cada cual aguantaba su gloria, lo anotábamos en la parte inferior de algún checklist sin importancia, no me acuerdo, eran las piezas capturadas, eran peones comidos, eran casillas que avanzabas en este juego sin final, como si se tratara de un circuito de Karts, un paso por la meta, dos, sesenta, ¿Y cuantos quedan?,  ¡Ni se sabe!.

Cuando llegabas a relevar al compañero, le preguntabas:  ¿Qué tal la cacería?
Y éste te respondía moviendo la cabeza sin un convencimiento pleno:  "No ha estado mal,  dos cajas de naranjas, unas almendras y una miel"

El encargado también se interesaba.  Cada mañana, como si fuera un corredor de apuestas, comprobaba excitado las piezas capturadas que aparecían en sus listados, - Es poco, es poco - Murmuraba - Teneis que vender más -
En ocasiones me recordaba a un viejo avaro recaudador de impuestos que codiciosamente repasara poniendo en montoncitos lo aportado por cada uno.
-Fulanito catorce euros,  menganito veintiuno,  y sutanito,   ¡Ohh!  ¡76!
Desde la caja podía escuchar su risa desatada y diabólica volviendo a revisar las cuentas: "Uno, dos, tres..."

Después están tus compañeros, que son  'atletas'  como tu, y a quienes temes y admiras por igual.  Sabes que cualquier marca registrada por ellos, va a ser la cota a conseguir, como si fueran saltos de pértiga o algo parecido, los demás a correr, a saltar, a aupar el culo por encima de nuestros mostradores si hace falta con tal de conseguir el record de ventas de la tarde.
A veces, como me ocurre a mi, tienes un compañero o compañera de los que hacen plusmarcas cada día.  Da miedo preguntar:  "Una paleta, cuatro naranjas, tres legumbres, dos mermeladas y una lata de aceite"
- ¡Joder que has hecho! -  Exclamas  -  ¡Joder, que coño has hecho!  Piensas por dentro, si a mi me dicen siempre no.   Así no hay quien se anime, no hay competencia, no hay rival, es como echar un partidillo a Kove Bryant,  o pretender llegar antes que Alonso desde mi casa a la gasolinera, no hay color, no hay manera, no puede ser.

Cuando tienes un compañero o compañera semejante, estás vendido y estás más que apañado, eres el espantajo de la feria, al que le llueven todos los pelotazos, el malo, el haragán, el que pretende hundir los incentivos con su actitud funesta y despreciable.  El 'Yin'  del  'Yang',  el que debiera dar explicaciones cada turno por no igualar los objetivos de su compañero 'galáctico',  y por supuesto, al que nunca van a invitar y dar las gracias por su esfuerzo, como si te tocaras las narices, como si fueses el malo Malasombra.

Tener un compañero  'extraterreste'  no cabe duda que incomoda un poquito, no puedes destacar ni aunque te surja la venta de las ventas, siempre te bajarán el júbilo y el ánimo con algo como:  "¡Bah!,  esto lo hizo fulano dos veces la semana pasada"

Y es que no todo el mundo puede batir marcas olímpicas.  Cuando las cosas están mal, buscas la 'marca mínima' con que pasar otra eliminatoria.  Asumes que el fulgor de tu compañero/a ocultará tus ráfagas de brillo, y nunca serás foco, ni faro, ni destello, sólo una parca y mínima 'luz de posición'.

Menos mal, que la vida te da otros compañeros que no son megaestrellas, y que venden a ratos como tu, que tienen días como tu, que se defienden medianamente como tu,  y que hacen fuerza al otro lado del columpio, como tu.

  

Dedicado al compañero FOX, a quien deseo la mejor de las suertes.
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martes, 12 de octubre de 2010

CAMPSARED CITY

Un compañero ha escrito sobre la situación en la que estamos, y sobre los emolumentos que cobramos, y aunque dicha persona no quiere réplica, responderé con mi opinión a cualquier otro que también tenga ese criterio, -y en alguna ocasión ha habido alguno-.

El sueldo de un expendedor no es malo, no está mal, se encuentra por encima de la media española, ese es un punto positivo, otro punto es saber que cada mes vas a cobrar el sueldo sin problemas, ahí de acuerdo, pero en lo que discrepamos seguramente sea en el resto.
El sueldo no está mal, pero para desgracia de una gran mayoría, se acerca más bien a los mil euros, lo demás no son más que combinaciones de fortuna, como hacer noches, o refuerzos, algún festivo que nos toque, ser Bandera, y que caigamos bien al cliente misterioso, y además, en nuestra afanosa  rutina de papagayos, como muy bien la ha definido, que vendamos lo bastante para que nuestros incentivos sean decentes.
Con todo el lote de trabajo y fortuna se consiguen de cuando en cuando esos 1.250 € a los que alude en su comentario.  Demasiadas bazas en juego.
Además, por temporadas hay que verse sometidos a disciplinas caprichosas que no se paran en pensar si tienes mucho  'curro' o poco en tu estación, si entre el lavado, la prensa, limpiezas, indicaciones del encargado y el flujo natural de clientes tienes tiempo de respirar o no.

Vendedor al ataque  (Campsared Blog)
A lo largo de varios años el trabajo ha crecido en forma exponencial y el sueldo no. ¿Que afuera está muy negro? Es cierto, ¿Que hay golfos redomados en todas las empresas y esta no es diferente? También, ¿Y que la situación de otros trabajadores es muy mala? Indudable.  Pero nosotros hemos cumplido nuestra parte, hemos pasado de expendedores a tenderos y barmans con naturalidad pasmosa y comprensiva.  Nos hemos reciclado como imponían los nuevos tiempos, y esa transformación, ¿Se ha compensado justamente?  Hay serias dudas.

Y en el aspecto humano también hay déficit en cotas mínimas, la gratitud no existe por ejemplo, si te mueves del sitio ya estás frito, eres la mosca cojonera, eres la nueva jeta en un cartel de "Peligroso, se busca", y andarán al acecho en torno tuyo sin razón ni justicia, por haber pretendido algún derecho, que se yo, por cualquier causa estúpida o por pedir lo tuyo.


El sueldo no está mal, pero nuestro trabajo es abundante y ha crecido año a año  como la mala hierba en un jardín.  En el pasado la estrategia de ventas pasaba por manejar los precios, las ofertas, y controlar mermas y gastos, todo ajeno a nosotros, que procurábamos servir al público con diligencia y simpatía, y mantener nuestras instalaciones limpias y operativas. 

Pero llegó el futuro e instalaron los hornos, luego  vino el proyecto de las K' S, la sugerencia de lavados más caros, después la venta activa (Por vocación en sus inicios, por imposición al final), luego las  barras largas y las cortas, las cafeteras en la zona de caja, los hornos de correa, y hace dos años los productos con denominación, en fin, esto no para, vendrán las hamburguesas, los platos combinados, los helados de cucurucho, las tapitas, el serpentín de la cerveza, también y por que no, la manicura in situ, los masajes de cervicales, la publicidad entonada: Esto es Repsol,    esto es Repsol  un millón de productos a cual mejor (Dígaselo con música), la imaginación al poder, y todo por los mismos mil euros, bueno, tal vez entonces, 1.250.
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