COMPAÑEROS DE CAMPSARED
"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y por eso nace Campsared blog, para reunir a todos, para los COMPAÑEROS DE CAMPSARED"
Este blog como indica en la cabecera es sólo la continuación del creado por el compañero EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 y que por problemas técnicos fue imposible actualizar. Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED.
Bienvenidos a este foro de diálogo e información.
Recordar que si visitais esta página por PRIMERA VEZ, para conocer el contenido completo de este blog debeis comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:
Este blog como indica en la cabecera es sólo la continuación del creado por el compañero EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 y que por problemas técnicos fue imposible actualizar. Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED.
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jueves, 31 de marzo de 2011
ABRIL 2011, comentarios
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lunes, 21 de marzo de 2011
CONTAMOS CONTIGO (2)
| Fiesta de encargados |
Estas fiestas acercan a los hombres y a los dioses, gente como A.Calçada, o M.Apoita se mezclan con la plebe, eso si, plebe selecta: encargados, impulsores de venta, técnicos de pelaje variado, Jefes de Zona y expendedores avanzados, ¡Y hasta gente del sindicato!, todos por unas horas, mezclados en un fogoso restregón, compartiendo la palabra y el baile, dando besos a discreción, y a veces, hasta sin ella, por que total, la vida son dos días, y nuestro jefe puede ser el colega que siempre hemos querido a nuestro lado.
Y aquí paz, y después gloria, que con el el whisky todos somos amigos, incluso más amigos de lo que habíamos previsto.
Sobre este tema, corro un tupido velo, y que el amor florezca entre los escalones de la empresa, que ahora llega la primavera y hay que ser feliz.
No hay que eludir - y eso crea intimidad no cabe duda-, que algunos encargados fueron e irán con los pantalones bajados, por que la vida exige muchas veces mirar para otro lado, y hacer de tripas corazón. No somos tontos, y en las revoluciones, hay que poner primero el corazón, y la hipoteca se paga con razones que el corazón no entiende.
A todo esto, los encargados llevan estos asuntos de reunirse como cuestión de alto secreto, como si fuera un acto delictivo o una orgía con sus jefes que no conviene airear mucho. Van y vienen con discrección monástica, llevan a expendedores favoritos, y les ocultan en el fondo de la maleta, todo en silencio y en voz baja, como si fuera una concentración del Ku-Klus-Klan.
Por lo demás, repetición de las consignas dadas a los expen... al personal que está en el frente, los vendedores, de que los unos y los otros forman el tallo y los distintos brotes que dan forma a la flor de Campsared (Se va notando que la primavera está en ciernes).
Y como toda buena celebración, llega el momento de la traca final, y esta tuvo lugar dentro del apartado de ruegos y preguntas. Allí se suele producir, y se produjo de hecho, una explosión de gente satisfecha. Se reprodujo el buen ambiente demostrado al hablar de clima laboral. Como el apóstol Pedro, negamos por tres veces tener conocimiento de coacciones, de quejas o de dudas. Todo perfecto, todo el mundo conforme, ningún mal gesto, ni una objeción contra la venta activa, contra las múltiples tareas, o sobre el precio de los artículos de tienda, nada, ni a las sanciones, ni a las 'cartas', ni a la tensión de no vender, todo fue rosa y celestial, trabajadores encantados de la vida, reflejando su bienestar en las encuestas de Clima Laboral, todo muy Facebook: Buen sueldo, buen trabajo, buena vida, jefes magníficos y un futuro prometedor, ya digo, una novela rosa. Si hubiesen requerido medio sueldo para cubrir las pérdidas del año 2010 hubiésemos accedido sin dudarlo.
Estábamos de un generoso apabullante, ¿Tendrían bromuro los cafés?, ¿O las pastas llevaban marihuana?, ¿Que buen ambiente y que buen rollo!. La vida puede ser maravillosa como decía Andrés Montes. Supongo que ese era el objetivo.
La conclusión es 'numantina', hay que luchar, tirar hacia delante, vender cara la piel ante la crisis. Somos guerreros, somos valientes espartanos ¡Ahú!, somos los legionarios de la Red, con una máxima que tatuar en la piel de nuestros brazos de expendedores-vendedores ¡Uy, perdón!, ya he metido la pata, y como otro compañero, he pronunciado la palabra prohibida, ya sólo somos vendedores, los 'cobradores' son figuras del pasado, maricones que no sirven pa' na. Los vendedores son las nuevas estrellas del show business laboral, los dueños del futuro, con una máxima grabada en su cerebro, "Hay que vender", la empresa y España nos necesitan, 'Contamos contigo, confiamos en ti' es el nuevo lema para todo. Campsared es un mundo feliz, lleno de trabajadores hambrientos que buscan ocupar su lugar en el firmamento global.
¿Quién vive en Matrix, ellos o nosotros?
| Dos mundos: Matrix en Campsared (Campsared Blog) |
jueves, 17 de marzo de 2011
¿QUIEN NOS INFORMA?
Por 'capitán garfio'
Interesantes los comentarios de ayer, y su desarrollo me hace plantearme mi comentario de hoy.
¿Estamos bien informados por nuestros sindicatos de la situación actual de la venta de tabaco y convenio propio?
En Campsared tenemos cuatro formas de recibir información:
- Visitas de los liberados a las gasolineras.
- Llamadas a las tarjetas que nos dejan los liberados.
- Notas informativas
- Lectura del Blog

En la opción una, suelen ser visitas sin sustancia porque al estar uno por turno, no tenemos tiempo de ser atendidos. Además tienen la fea costumbre de centrar sus esfuerzos de información en los Encargados, aunque quizás sea porque al no tener que estar en caja, esperan que reciba su información y la transmita (cosa que no siempre ocurre).
En la opción dos, la he realizado (Ver comentario 15 de marzo de 2011 11:56) y los resultados han sido demoledores, no he tenido respuestas claras por parte de UGT, aunque la verdad puede que sea por la falta de conocimiento sobre el asunto por parte del compañero. Pero si es así ¿Su trabajo no es estar informado de lo que ocurre en Campsared, igual que el mío es conocer las bondades de las almendras?
En la opción tres: Las notas informativas, creo que acurre algo parecido. En las de comisiones se explica el problema, y dan su posición, en la de UGT se explica el problema y se da la 'posición de la empresa' en el tema del convenio propio y balones fuera en el tema del tabaco.
![]() |
| Lucha entre sindicatos (Campsared) |
Por otro lado tenemos a Adictocampsared, ferviente seguidor de UGT, que por más que sea el nº1 en participación en el Blog, yo no consigo entender su posición ni la explicación de las notas del sindicato de sus amores, y por lo que leo creo que el resto tampoco. Creo que las preguntas que ayer dejó Sacco, son las que todos nos hacemos: Sabemos el porqué de la posición de CCOO, pero no sabemos el porqué de las posiciones de UGT.
Esta es la clave para tener todos los argumentos de una y otra parte, el porqué se tiene una posición y no otra.
A día de hoy “la batalla” informativa sin duda la tiene ganada comisiones, pero no es tarde, todo se puede igualar con un claro, sencillo y razonado
¿Por qué?
viernes, 11 de marzo de 2011
CONTAMOS CONTIGO (1)
En mitad del congreso, apabullando el ruido de las voces, cortando en seco aquel rumor festivo y optimista que tienen los encuentros de gente, apareció aquel individuo adusto ocupando en seguida su sitio en la tribuna: "¡Quieto todo el mundo!", a lo que respondimos con una marejada de murmullos y un temor expectante. Sonaron varios tiros, "¡Se sienten coño!" dijo otro tipo de uniforme.
- Es un Teniente Coronel - Me sopló el compañero con la mirada bajo el cuello de la camisa.
- No, no - dijo otro - Es el Delegado Regional -
- ¿Y esos ruidos? -
- Los taconazos de una Jefa de Zona que retumban sobre el parqué del escenario -
Y en efecto, se trataba del Delegado Regional de... que presentó el encuentro y a las partes intervinientes en aquella reunión tan esperada de SUMANDO VALORES que celebramos el pasado mes de febrero durante uno de aquellos días de exhaustivo recuerdo del golpe de Tejero, de ahí la licencia.
- ¡Coño, quereis sentaros y callaros de una vez! - Mandó el Jefe de zona nuevamente con su 'uniforme' habitual de ejecutivo estricto y agresivo.
- ¡A la orden señor! - Ante todo, guardamos la disciplina militar habitual.
Previos a la reunión tuvimos café y pastas. Eso que nos llevamos por delante antes de la exhaustiva lección de 'venta activa' que nos dió el D.R., vendiéndonos la empresa, las prácticas, y el maravilloso proyecto de Repsol gran hacedor del triunfo de la vida en la jungla frente a las fieras del desastre económico
España no va bien, y hemos de agradecer que no rueden cabezas de expendedores por los pasillos como cráneos de indígenas por las pirámides de 'Apocalypto'.*
Esta es la única empresa encaramada siempre al ático del IBEX, con permiso de Telefónica que es la dueña del ático y hasta del pararrayos. Da igual que el mundo hierva en convulsas batallas ideológicas y en conflictos territoriales, los zahoríes de Repsol son los más listos, y con su rama de avellano descubren bolsas de petroleo debajo de las piedras, entre la arena del desierto, separando las aguas de los mares con un convencimiento bíblico, o inventando el futuro por las selvas perdidas de Brasil. El caso es que por cada 100 barriles de crudo que comercializa, descubre 131 para explotar con posterioridad. Aunque quisiéramos, nunca podríamos vender naranjas a ese ritmo. Se llama Tasa de reemplazo, una gallina ponedora que trabaja a destajo, como un rumano 'sin papeles'.
Los beneficios netos del año 2010 fueron de 4.693 millones de euros, aunque de las gasolineras sólo obtuvieran una pequeña parte, lo que es la calderilla del Dowstream (¡Las monedillas sueltas vamos!), el 'chupito' después de la comida.
Estas reuniones resultan instructivas, nos cuentan las bondades y las grandezas de la empresa, los logros y propósitos, buscan sacar lo bueno que nos queda dentro del corazón, para entregarlo en la causa del 'trabajo', venden misericordia por esfuerzo, y miedo por laboriosidad. Por lo demás son reuniones festivas, cumplen el objetivo de estimular el ánimo, aunque en el váter y en la calle, mientras fumamos un cigarrillo transgresor, las cosas son más críticas, y se habla más en crudo que en ceremonial de cortesías alegres que hay en el auditorio.
En lineas generales, estos encuentros de Sumando Valores, suelen ser citas bien recibidas y agradables, donde volvemos a ver a viejos compañeros, donde cruzamos frases cómplices con otros seres del planeta Repsol y su satélite de Red.
Nos insuflan doctrinas: Somos un Grupo poderoso, somos un colectivo de la hostia, que trabaja en una empresa guay, que se preocupa mucho de la seguridad y el medioambiente, y de los territorios marginados de Sudamérica, y que nos tiene contratados con el esfuerzo y sacrificio de muchos directivos e inversores que aminoran sus beneficios por nosotros, por mantener los puestos de trabajo.
Si recogieran donaciones pasando algún cestillo como en misa, hubiésemos vaciado las carteras para premiar a esta ONG,
Por eso, y no por mucho más, agradecimos con vivas a la empresa y al Delegado Regional, a su señora esposa y a su madre, el permitirnos pertenecer a un grupo tan selecto de trabajadores 'esenciales', salvados de la quema de un ERE, por el talante bienhechor de un Oskar Schindler guipuzcoano como el señor Apoita, a la postre Director de Campsared.
Es el momento friki que pone guinda a estas reuniones en las que ya nadie recuerda los beneficios descomunales del pasado que ninguna persona repartió con nosotros, y otras lindezas semejantes.
- Es un Teniente Coronel - Me sopló el compañero con la mirada bajo el cuello de la camisa.
- No, no - dijo otro - Es el Delegado Regional -
- ¿Y esos ruidos? -
- Los taconazos de una Jefa de Zona que retumban sobre el parqué del escenario -
Y en efecto, se trataba del Delegado Regional de... que presentó el encuentro y a las partes intervinientes en aquella reunión tan esperada de SUMANDO VALORES que celebramos el pasado mes de febrero durante uno de aquellos días de exhaustivo recuerdo del golpe de Tejero, de ahí la licencia.
- ¡Coño, quereis sentaros y callaros de una vez! - Mandó el Jefe de zona nuevamente con su 'uniforme' habitual de ejecutivo estricto y agresivo.
- ¡A la orden señor! - Ante todo, guardamos la disciplina militar habitual.
Previos a la reunión tuvimos café y pastas. Eso que nos llevamos por delante antes de la exhaustiva lección de 'venta activa' que nos dió el D.R., vendiéndonos la empresa, las prácticas, y el maravilloso proyecto de Repsol gran hacedor del triunfo de la vida en la jungla frente a las fieras del desastre económico
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| *Apocalypto, la película (Campsard Blog) |
Esta es la única empresa encaramada siempre al ático del IBEX, con permiso de Telefónica que es la dueña del ático y hasta del pararrayos. Da igual que el mundo hierva en convulsas batallas ideológicas y en conflictos territoriales, los zahoríes de Repsol son los más listos, y con su rama de avellano descubren bolsas de petroleo debajo de las piedras, entre la arena del desierto, separando las aguas de los mares con un convencimiento bíblico, o inventando el futuro por las selvas perdidas de Brasil. El caso es que por cada 100 barriles de crudo que comercializa, descubre 131 para explotar con posterioridad. Aunque quisiéramos, nunca podríamos vender naranjas a ese ritmo. Se llama Tasa de reemplazo, una gallina ponedora que trabaja a destajo, como un rumano 'sin papeles'.
Los beneficios netos del año 2010 fueron de 4.693 millones de euros, aunque de las gasolineras sólo obtuvieran una pequeña parte, lo que es la calderilla del Dowstream (¡Las monedillas sueltas vamos!), el 'chupito' después de la comida.
Estas reuniones resultan instructivas, nos cuentan las bondades y las grandezas de la empresa, los logros y propósitos, buscan sacar lo bueno que nos queda dentro del corazón, para entregarlo en la causa del 'trabajo', venden misericordia por esfuerzo, y miedo por laboriosidad. Por lo demás son reuniones festivas, cumplen el objetivo de estimular el ánimo, aunque en el váter y en la calle, mientras fumamos un cigarrillo transgresor, las cosas son más críticas, y se habla más en crudo que en ceremonial de cortesías alegres que hay en el auditorio.
En lineas generales, estos encuentros de Sumando Valores, suelen ser citas bien recibidas y agradables, donde volvemos a ver a viejos compañeros, donde cruzamos frases cómplices con otros seres del planeta Repsol y su satélite de Red.
Si recogieran donaciones pasando algún cestillo como en misa, hubiésemos vaciado las carteras para premiar a esta ONG,
Por eso, y no por mucho más, agradecimos con vivas a la empresa y al Delegado Regional, a su señora esposa y a su madre, el permitirnos pertenecer a un grupo tan selecto de trabajadores 'esenciales', salvados de la quema de un ERE, por el talante bienhechor de un Oskar Schindler guipuzcoano como el señor Apoita, a la postre Director de Campsared.
Es el momento friki que pone guinda a estas reuniones en las que ya nadie recuerda los beneficios descomunales del pasado que ninguna persona repartió con nosotros, y otras lindezas semejantes.
martes, 1 de marzo de 2011
AL QUE MADRUGA...
Hay mañanas que no estás para nada, sobre todo en invierno. Te levantas sobresaltado por que el despertador, te ha arrancado inmisericorde del más profundo y placentero de los sueños.
Abandonas tu lecho calentito, te cepillas los dientes y te aseas, con un ojo cerrado y otro abierto, ¿No me abré levantado una hora antes?, ¡Vaya sueño!
Llega el momento de ponerte la ropa, te sacas el pijama que aún guarda restos de calor, y te enfundas el saco de patatas azul.
Ahora si, abres los ojos completamente por que ya casi no te reconoces cuando te ves en el espejo, y quieres cerciorarte de que eres tu en verdad. Te observas con tu uniforme puesto, que aunque a nadie le sienta bien, a ti te acerca al esperpento, ¡Cómo pasan los años!, ¡Cómo se viene la muerte tan callando!. Si hubieses estudiado como tu primo Antonio, tendrías un puesto destacado, y aún estarías en cama otro ratito, por que las calles las ponen los currantes, antes de que despunte el sol, esto es así.
Cuando ya has visto que no tiene remedio, que has alcanzado las más sublimes cotas de pobreza, que pasas de cuarenta, y no neguemos la mayor, que tus mejores tiempos han pasado, tuerces el gesto con la resignación de lo que ya es inevitable, y caminas hacia la puerta, despacito, en silencio para no despertar a nadie, pensando que al menos tienes un trabajo donde agarrarte.
En la calle se desperezan tus sentidos mejor que en ningún sitio. Mientras caminas hacia el coche, tu rostro va perdiendo los últimos vestigios de calor y recuerdo que guardabas de la cama. Aceleras el paso , no por que tengas prisa por vender leches en vinagre, o aceitunas o quesos de la Mancha, corres por que la helada se sube a tu nariz, arreando como un jinete olímpico, mientras que las mejillas sufren impávidas los rigores del frío invernal.
Cuando llegas al coche y ves el parabrisas recubierto de escarcha, comprendes en una asociación de ideas ligera, que has llegado hasta el punto de convertirte en un vampiro. Sales de noche, tu piel tiene un aspecto y un tacto cadavéricos, has perdido la sensibilidad, el olfato, tienes ojeras y una palidez mortuoria. Estás frío como la misma muerte, no te reflejas ni en el cristal del parabrisas, y además , te dedicas a sacarles la sangre a las personas desde tu sibilino puesto de vendedor de gangas con denominación de origen.
Pones tus pobres manos arrecidas en marcha raspando ese cristal con cualquier cosa, con las uñas, buscándo las cosquillas al coche, con un CD, como si andarás restregándole tu música por las narices, o bien con el famoso rascador que casi nunca encuentras, y sin embargo manejas con destreza, como un ejercitado peluquero, peinando a raya con virtuosismo los cabellos vidriados del vehículo.
Por fin entras en un compartimento recogido, resoplas, te echas el aire sobre la nariz que es un carámbano plantado entre tus ojos. Has encendido ya el motor, y mientras se calienta, despide un vapor blanco escandaloso que convierte tu barrio en un distrito londinense. Apenas sientes el tacto de tus manos, y buscas ávido que cada ruedecilla de la calefacción funcione y expulse esa corriente cálida y reconfortante que inunde pronto el habitáculo del coche posibilitando la existencia de vida humana en su interior.
Despues de conducir un rato, aún aterido, adormilado, con el piloto automático encendido, te presentas en la gasolinera sin saber como ni por donde has llegado, ha sido un ir-venir por una dimensión desconocida de la que no recuerdas nada. Me parece que se llama 'rutina'.
Allí te está esperando el compañero con los ojos empapados en lágrimas, ¡Ah no, que es sueño solamente!
Cruzáis los buenos días y comentáis los chismorreos de la jornada precedente, vuestra reunión preoperativa personal, lo habitual entre colegas, pero sin mediar una caña de cerveza.
Cuentas el cambio, bostezas, miras tras los cristales como se despereza la mañana. Tienes un calendario a tus espaldas al que de vez en cuando echas un ojo repasando los días que quedan hasta llegar el día de ingreso de la nómina. Bostezas nuevamente. Pones el horno a calentar, y ese calor y aroma a pan reciente reconfortan tu cuerpo y animan las neuronas, te vas aposentando, tu mente empieza a trabajar, entras en fase on line a tu pesar.
Aparecen los primeros clientes, no los curritos condenados como nosotros a lubricar los ejes y rodamientos de la maquinaria nacional, sino esos otros a quienes echan de sus casas a horas intempestivas, cazadores, ludópatas, juerguistas y sexo-filos perdidos, toda la fauna indómita sin casa, sin horario, sin justificación para campar al alba como gallos expulsados del gallinero. Ésos empiezan su trasiego mezclados entre los que trabajan de verdad. ¿Dónde cojones vais a estas horas?, dan ganas de decirles, con lo felices que estaríais en la cama, arrebujados, en caliente, y descansando en vez de estar dando la murga por ahí.
Si álguien les obligase protestarían airados reclamando justicia laboral, pero, como lo hacen a gusto, pues su sarna nos pica a los demás, ¡Venga cafés, venga Red Bull, venga tabaco!, desde el primer momento ya metes la segunda y a rular. Ha comenzado el "día de la marmota".
Empieza la jornada de verdad, cobras tus primeras 'perdices' hasta que llegue el mediodía, que es cuando da comienzo el tiempo de la caza mayor,
- Tenemos unas naranjas estupendas ¿Quiere llevarse una o más cajas? ¿Y un jamón? -
PD.: Agradezco la colaboración en este artículo de Jorge Manrique y Groucho Marx.
Abandonas tu lecho calentito, te cepillas los dientes y te aseas, con un ojo cerrado y otro abierto, ¿No me abré levantado una hora antes?, ¡Vaya sueño!
Llega el momento de ponerte la ropa, te sacas el pijama que aún guarda restos de calor, y te enfundas el saco de patatas azul.
Ahora si, abres los ojos completamente por que ya casi no te reconoces cuando te ves en el espejo, y quieres cerciorarte de que eres tu en verdad. Te observas con tu uniforme puesto, que aunque a nadie le sienta bien, a ti te acerca al esperpento, ¡Cómo pasan los años!, ¡Cómo se viene la muerte tan callando!. Si hubieses estudiado como tu primo Antonio, tendrías un puesto destacado, y aún estarías en cama otro ratito, por que las calles las ponen los currantes, antes de que despunte el sol, esto es así.
Cuando ya has visto que no tiene remedio, que has alcanzado las más sublimes cotas de pobreza, que pasas de cuarenta, y no neguemos la mayor, que tus mejores tiempos han pasado, tuerces el gesto con la resignación de lo que ya es inevitable, y caminas hacia la puerta, despacito, en silencio para no despertar a nadie, pensando que al menos tienes un trabajo donde agarrarte.
En la calle se desperezan tus sentidos mejor que en ningún sitio. Mientras caminas hacia el coche, tu rostro va perdiendo los últimos vestigios de calor y recuerdo que guardabas de la cama. Aceleras el paso , no por que tengas prisa por vender leches en vinagre, o aceitunas o quesos de la Mancha, corres por que la helada se sube a tu nariz, arreando como un jinete olímpico, mientras que las mejillas sufren impávidas los rigores del frío invernal.
Cuando llegas al coche y ves el parabrisas recubierto de escarcha, comprendes en una asociación de ideas ligera, que has llegado hasta el punto de convertirte en un vampiro. Sales de noche, tu piel tiene un aspecto y un tacto cadavéricos, has perdido la sensibilidad, el olfato, tienes ojeras y una palidez mortuoria. Estás frío como la misma muerte, no te reflejas ni en el cristal del parabrisas, y además , te dedicas a sacarles la sangre a las personas desde tu sibilino puesto de vendedor de gangas con denominación de origen.
Pones tus pobres manos arrecidas en marcha raspando ese cristal con cualquier cosa, con las uñas, buscándo las cosquillas al coche, con un CD, como si andarás restregándole tu música por las narices, o bien con el famoso rascador que casi nunca encuentras, y sin embargo manejas con destreza, como un ejercitado peluquero, peinando a raya con virtuosismo los cabellos vidriados del vehículo.
Por fin entras en un compartimento recogido, resoplas, te echas el aire sobre la nariz que es un carámbano plantado entre tus ojos. Has encendido ya el motor, y mientras se calienta, despide un vapor blanco escandaloso que convierte tu barrio en un distrito londinense. Apenas sientes el tacto de tus manos, y buscas ávido que cada ruedecilla de la calefacción funcione y expulse esa corriente cálida y reconfortante que inunde pronto el habitáculo del coche posibilitando la existencia de vida humana en su interior.
Despues de conducir un rato, aún aterido, adormilado, con el piloto automático encendido, te presentas en la gasolinera sin saber como ni por donde has llegado, ha sido un ir-venir por una dimensión desconocida de la que no recuerdas nada. Me parece que se llama 'rutina'.
Allí te está esperando el compañero con los ojos empapados en lágrimas, ¡Ah no, que es sueño solamente!
Cruzáis los buenos días y comentáis los chismorreos de la jornada precedente, vuestra reunión preoperativa personal, lo habitual entre colegas, pero sin mediar una caña de cerveza.
Cuentas el cambio, bostezas, miras tras los cristales como se despereza la mañana. Tienes un calendario a tus espaldas al que de vez en cuando echas un ojo repasando los días que quedan hasta llegar el día de ingreso de la nómina. Bostezas nuevamente. Pones el horno a calentar, y ese calor y aroma a pan reciente reconfortan tu cuerpo y animan las neuronas, te vas aposentando, tu mente empieza a trabajar, entras en fase on line a tu pesar.
Aparecen los primeros clientes, no los curritos condenados como nosotros a lubricar los ejes y rodamientos de la maquinaria nacional, sino esos otros a quienes echan de sus casas a horas intempestivas, cazadores, ludópatas, juerguistas y sexo-filos perdidos, toda la fauna indómita sin casa, sin horario, sin justificación para campar al alba como gallos expulsados del gallinero. Ésos empiezan su trasiego mezclados entre los que trabajan de verdad. ¿Dónde cojones vais a estas horas?, dan ganas de decirles, con lo felices que estaríais en la cama, arrebujados, en caliente, y descansando en vez de estar dando la murga por ahí.
Si álguien les obligase protestarían airados reclamando justicia laboral, pero, como lo hacen a gusto, pues su sarna nos pica a los demás, ¡Venga cafés, venga Red Bull, venga tabaco!, desde el primer momento ya metes la segunda y a rular. Ha comenzado el "día de la marmota".
Empieza la jornada de verdad, cobras tus primeras 'perdices' hasta que llegue el mediodía, que es cuando da comienzo el tiempo de la caza mayor,
- Tenemos unas naranjas estupendas ¿Quiere llevarse una o más cajas? ¿Y un jamón? -
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PD.: Agradezco la colaboración en este artículo de Jorge Manrique y Groucho Marx.
lunes, 28 de febrero de 2011
MARZO 2011, comentarios
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viernes, 18 de febrero de 2011
REGRESO AL FUTURO (2ª PARTE) Versión extendida
La tienda era espectacular, como una discoteca de la costa. Varias torretas con productos, muchos juegos de luces, había pantallas grandes con imágenes, espejos, música, y varios rayos laser que dibujaban figuras de refrescos en 3D sobre una plataforma giratoria. Y las neveras y las baldas estaban adornadas con luces led y múltiples pantallas alargadas de video donde anunciaban promociones, tantas que no sabía si estaba en una tienda de chocolatinas o de discos blue ray.
La gente ya no pagaba con tarjeta, ponía la palma de la mano sobre una placa oscura de cristal, y ésta aceptaba el crédito según tu huella dactilar, "Sr. Antúnez, crédito ilimitado". Miedo me dió que me pidieran el saldo de mi mano. "Joaquín Rodríguez, saldo total 7,50 €", ¡Vaya tela!.
Me sorprendió que los expendedores fueran viejos, pero más viejos que la tana, como mi abuela, tenían más de setenta. Andaban con dificultad, la expendedora tenía gafas de culo de botella, era bajita y un poco jorobada la pobre, se equivocaba sin parar por que su vista no daba para mucho a estas alturas. Erró varios prepagos, y cuando eso ocurría, castañeteaba los dientes irritada debido al uso de una prótesis dos tallas superior, que le agrandaba la sonrisa y la boca, y eso la afeaba aún más.
Su compañero era otro caso, barrigudo, calvete, con la ropa ceñida mostrando parte del ombligo, y estirando hasta el límite la publicidad que lucian en sus polos, etiquetados de anuncios comerciales desde el cogote a la cintura. Leche Pascual, Banco de Santander y Telefónica eran algunas de las marcas que pude distinguir.
Eran dos viejos entrañables. En la zona de caja tenían las fotos de sus nietos, y varios botes de pastillas y cápsulas con que calmar sus muchos males. La expendedora, de cuando en cuando, incómoda seguramente por el tamaño de aquella prótesis descomunal, se quitaba la dentadura y la guardaba dentro de un vaso de cristal que ocultaba junto a la bollería.
Me pregunté por que no estaban dando de comer a las palomas en un parque, pero...¡Caramba!, toda la gente que había a mi alrededor eran ancianos, estaba en 'Jubilandia'.
- ¿Esto que es?, ¿Benidorm? - Le pregunté a otra abuela que iba vestida con uniforme de expendedora-vendedora, y que me pellizcó un carrillo diciéndome con su sonrisa desdentada:
- Que chico más simpático, ¿Quieres un caramelo? -
¿Que ocurría allí?, - ¿Es la gasolinera del INSERSO? - Le pregunté inocentemente al viejo
- Mi joven amigo -, respondió el carcamal , "Hace diez años volvieron a ampliar la edad de jubilación hasta los setenta y cinco años" -
- ¡No me jodas! - Grité desde lo mas profundo de mi alma, y entonces todo el mundo volvió la vista, - la poca que tenían -, y toda aquella peña de abueletes, canosos, casposillos y con artritis se me quedó mirando, unos alerta por si robaba sus carteras, y otros serenamente, con esa santidad que sólo otorga la vejez.
¿Que habíamos hecho?, Estaba en el planeta de los rancios, todos estaban en las últimas, cojeaban, tenían temblores en las manos, tos carrasposa y problemas de memoria. Iban andando despacito de un lado al otro de la pista, y por la tienda, con esos pasos cortos, inseguros y delicados con que caminan los abueletes ayudados de su bastón.¡La virgen!, Cuando me di la vuelta aparecieron varios expendedores más, era el relevo, más ancianitos adorables. Una expendedora fondona, con permanente y rizos blancos, como con una nube de algodón cubriendo su cabeza, con las gafas colgadas en el cuello de un cordón, y otro que andaba en taca-taca, tan ufano, tan sonriente, dando zancadas decididas en su artilugio de metal "¡Ya sólo falta un año para que me jubile!" - decía contento - Esto hay que celebrarlo con un 'chupito' de jarabe para la tos -
Estaba alucinando. Me salí del camino de baldosas amarillas. Un 'segurata' de unos 80 años me llamó la atención - "En mis tiempos no se colaba nadie, ¡Bribón!" -
Era una pesadilla, me tembló todo el cuerpo, y no encontraba a mi taxista del espacio, tropecé, la gente me miraba como quien ha descubierto un bicho raro, un espécimen sin catalogar. Mi indecisión formó cierto revuelo. El segurata siguió con su retahíla - "En mis tiempos la gente respetaba la fila..." -
Un puñado de viejos se puso a criticarme: - "¡Menuda juventud!, ¡Golfo!, ¡Hermafrodita!" -
Al oído de las voces, y ajustándose el sonotone en una oreja, salió de la oficina el encargado, un tipo chiquitajo, de unos 70 años, con los pantalones cagados, como si tras la ropa, llevara unos dodotis. Andaba como todos, manejando su artrosis con fastidio, cojeando, y se apoyaba en un bastón delgado, azul oscuro, de aluminio. Un dibujo que mostraba en un lateral, me descubrió que era un bastón corporativo, decía: "Repsol, por la integración de los abuelos"
Aquel sujeto calvo, que como dije andaba a pasos cortos, se detuvo ante mi, miré sus ojos, y tras aquellas lentes gruesas descubrí una mirada conocida, ¡¡LA MÍA!!.
Ambos quedamos aterrados, ¡Estaba ante mi mismo en el futuro!. Entre nosotros no medió palabra, solo un pánico horrible dentro del calzoncillo, y al menos él llevaba dodotis. ¡Era yo mismo, había ascendido, cumplido los setenta, pero aún estaba trabajando, intentando alcanzar el mínimo exigible para conseguir la pensión!
Entre el tumulto y la sorpresa le oí decir: "No siento las piernas" antes de caer fulminado ante mis ojos.
El expendedor del taca-taca fue el primero en llegar - Hay que llamar a una ambulancia, es un infarto -
Con sus 69 años, aquella expendedora del pelo de algodón trató de hacer una llamada sin acertar los números en varias ocasiones, por que además era miope perdida, y tenía lapsus de memoria - "¿Donde decíais que tenía que llamar?"
Afortunadamente, vino enseguida una ambulancia. Los enfermeros, dos ancianos de unos 67 y 70 años, se apresuraron, - algo que lógicamente es un decir - a trasladar el cuerpo de mi 'yo' hasta el vehículo.
Uno de ellos tenía un soplo en el corazón, y otro ciática, así que se tomaron algún tiempo en el traslado. Apenas tenían fuerza para llevar esa camilla que contenía mi 'cuerpo' cada vez más ausente.
Con las prisas y nervios, el conductor que estaba en prácticas a sus 70 años, equivocó las lentes de lejos y de cerca, y al arrancar chocó con un repartidor de pizzas que tendría por lo menos 65 años.
El caos produjo que otro coche conducido por otro octogenario, se estrellara contra uno de aquellos surtidores transparentes tan bonitos que saltó en mil pedazos entre explosiones, llamas y gritos de terror. El escenario se convirtió de pronto en la 'jungla de cristal'.
- La he 'liao' parda - Le dije al hombrecillo.
- Volvamos al pasado - Me advirtió - Cualquier intervención podría causar una terrible paradoja -
- ¿Eso que es?, ¡Como cuando nos falla la Solred los días de más jaleo? -
El 'segurata' salió a ordenar el tráfico. - "En mis tiempos no había tanto gamberro" - Repetía.
La discusión se interrumpió cuando se presentaron ruidosos y apresurados los bomberos. Era un grupo de fortachones aguerridos también de edad provecta. Descendieron de su vehículo, no sin dificultades, por que los años no perdonan, y entre los seis tendrían quinientos años por lo menos, y eso le deja la espalda deslomada a cualquiera.
Rescataron a los heridos pero enseguida se marcharon pues uno de ellos del esfuerzo, se les cagó en los pantalones y tuvo un golpe de ansiedad después.
Mientras tanto, el cuerpo de mi 'yo' seguía en el suelo, triste, sin color, sin aliento, sin jubilación...
La expendedora de dientes de caballo había acotado el sitio con dos conos y el cartel amarillo de suelo deslizante. La que estaba sin dientes me puso encima un cartel de 'Fuera de servicio' y me miraron.
- Si nos hubiesen enviado ya al cursillo de primeros auxilios - Comentaban.
El 'segurata' seguía ordenando el tráfico: "En mis tiempos los bomberos eran unos machotes"
Entre los conductores que estaban repostando, había un médico de un hospital cercano de unos 77 años, que ayudado por su enfermera de 72, se hicieron cargo de la situación.
- ¡No pasa nada, tranquilos, todo está controlado! -
El galeno se puso manos a la obra. Comenzó a ejecutar con ritmo y diligencia un masaje cardíaco al monigote de mi mismo. Todo iba bien hasta que se descoyuntó el hueso del brazo del esfuerzo.
La enfermera se puso a hacerme un boca a boca,
-Quedarse quietos, quedarse quietos - Repetía.
Tras tres o cuatro intervenciones y alguna manipulación extraña, levantó la cabeza, nos miró a todos compungida y explicó: "Se me salió la dentadura y está encajada en su garganta, no la puedo sacar".
Un taxista de unos 95 años, introduciendo sus dedos en la boca, trató sin éxito de rescatar aquella dentadura encasquetada, pero no hubo manera. En diez minutos, mi historia estaba terminada.
- ¡Con lo joven que era! - Comentaban.
- Aún le quedaban cinco años para la jubilación -
- No somos nadie -
Quedé pasmado, casi tan muerto como mi propio yo futuro, ¡Que desazón!, ¡Qué malestar de tripas!, no es como ver morir a un hamster o al pez de tu pecera, era mi propio yo, mi vida, algo frustrante, como viajar a tu niñez y que tu madre te castigue sin salir, viajar hasta tan lejos para nada, para asistir a tu temprana (es un decir) despedida de este mundo. Eso si que es ir a mear y no echar gota, el colmo de los colmos como el ahorrar toda tu vida para viajar hasta Cancún, y que una vez allí te mate una tormenta tropical de fuerza 4, ¡Habrase visto!
- Nunca debimos de venir - Me consoló aquel viejecillo - Nos marchamos -
No hubo acojone, ni tristeza, ni dolor, ni vergüenza en aquel regreso, tal vez algo de rabia de no poder intercambiar unas palabras con mi mismo ¡Quién me oiga!. Saber si tuve esposa e hijos, de preguntarle a mi otro yo: ¿Y el Madrid que? ¿Otra vez campeón de Europa?. No se, saber cuando dejó de haber SPO's en las gasolineras, si Harry Potter seguía haciendo películas, o si el hombre llegó a la luna nuevamente...
Mi chofer me miraba. Estaba hablando sólo como si echara en falta a mi otro 'yo'...
En un decir amen, como si un rayo se hubiera detenido, aparecimos nuevamente en el presente, con un frenazo de esos que queman ruedas en las 'pelis', estacionados junto al monolito, impregnados de olor a polvora centrifugada con estrellas de otra galaxia.
- Amigo mío, hemos de separarnos - Me dijo el abuelete.
- ¡'Pa'chasco'! - Contesté - Tengo las calles llenas de domingueros queriendo repostar, y a mi el futuro..., como que no me ha convencido -
Un apretón de manos selló nuestra amistad, y antes de que arrancara su artefacto, no pude resistir hacerle una pregunta: "¿Volveremos a vernos?"
- Tal vez en el futuro - Respondió.
Mientras daba el acelerón, le voceé los números de mi teléfono: - ¡Seis, ocho, tres, veinticuatro, noventa, dieciseis!, Si vuelve llámemé -
Supongo que ya no me escuchó. Salió zumbando de este mundo. El explosivo coche se esfumó en otro acelerón brutal frente a la zona de lavados.
- ¿Ha sido un ovni verdad? -
- ¡Si hombre!, ¡Y me ha 'dejao' un cargamento de naranjas de Marte! -
Parece broma, pero vendí la torre entera de naranjas a todos esos lechuguinos que estaban en la pista esperando: "¿Unas naranjas marcianas?"
- Si, si, pongame dos, ¿Y son de Marte de verdad? -
- Pues ya lo ha visto, me las trae 'mi marciano favorito'
¿FIN?
Aquella tarde, ya en mi casa, recibí este mensaje inesperado por el movil:
"Las SPO's se siguen vendiendo, pero en cápsulas,
Harry Potter ha hecho su peli nª 17: 'Harry Potter y su nieto. contra el mago de Andrómeda'
Y el hombre si, volvió a la luna, vive allí, y hasta tiene gasolineras de Repsol para los vuelos espaciales, estuviste en una de ellas.
Mando foto de unos amigos en su día de libranza".
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VOLVERÉ...
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