"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y por eso nace Campsared blog, para reunir a todos, para los COMPAÑEROS DE CAMPSARED"
Este blog como indica en la cabecera es sólo la continuación del creado por el compañero EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 y que por problemas técnicos fue imposible actualizar. Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED.
Bienvenidos a este foro de diálogo e información.
Recordar que si visitais esta página por PRIMERA VEZ, para conocer el contenido completo de este blog debeis comenzar por el antiguo blog pinchando en este enlace:
Tras distinguirse como un valor consolidado y de futuro, enseguida la empresa reaccionó muy positívamente, aprovechando la posibilidad de hacer de él, un ejemplo de actitud a copiar. Le citaron como modelo en varias circulares, le invitaron a charlas por la integración, tuvo su espacio en dos congresos de Sumando Valores, le regalaron un estuche con varias mermeladas variadas, y le prometieron estudiar un ascenso para mas adelante, cuando ratificase su aptitud -en ocho o nueve años-, le dijeron.
Aquello fue el principio de una carrera al estrellato. Se convirtió en un correturnos compulsivo. Iba cubriendo bajas temporales y puntuales en estaciones diferentes y lejanas, durante un añó hizo más carretera que un conductor de La Continental. Estuvo en estaciones muy pequeñas, y en otras grandes, apropiadas para lucirse en su esplendor. En todas batió records, en todas rompió la media de las ventas dejándola unos puntos por arriba. Le invitaron a mas sesiones Vip de Estación 10, de Sumando Valores, pero el en vez de envanecerse, redoblaba su esfuerzo y trabajaba también en esos días, doblando turnos las veces que podía. Hasta de noche vendía productos con denominación de origen a través de la ventanilla. No había jornada que sus ventas fueran más bajas de cien euros, y otros cien en productos de la ONCE, sii era preciso prolongaba su turno por dos y hasta tres horas. Todo un caso.
A veces, te llamaba a tu casa para pedirte que vinieras más tarde, - ¿No te importa que trabaje un par de horas por ti? -
- ¡Hombre, a mi me pirria levantarme temprano para trabajar, pero si te empeñas! -
Con ese afán innato de conseguir la gloria, no sólo vendía como el super del barrio, también era perfecto para ofrecer los rascas, y las K's, chocolatinas, refrescos, promociones, cualquier cosa, desde que entraban los clientes, los hechizaba con las bondades sobre la calidad y el fabuloso precio. Si hubiésemos vendido apartamentos en la playa, hubiese liquidado Benidorm en tres semanas, y Torremolinos en dos.
No descansaba para comerse el bocadillo, hacía el relevo 20 minutos antes de la hora, alargaba sus turnos media hora para aumentar las ventas, animando a los conductores desde la misma puerta.
- ¿Ha probado nuestras naranjas?, son riquísimas, ¡Que digo ricas! ¡Espectaculares!, ¿Y el queso? ¡Dios bendito, qué queso! Lo fabrica mi abuelo en una cueva. No pierda la oportunidad, en serio, ¡Y qué paletillas! Cuestan 300 € y las estamos liquidando por cincuenta. Nunca podrá probar productos como estos. Los tiene todos en nuestra tienda, si no los compra se arrepentirá -
Su voluntad y su tesón eran inagotables. Dos o tres veces por semana, terminaba su turno y se marchaba a hacer traspasos, quería tener a punto la mercancía en la tienda, que no faltara nada, ni unas horas. No era capaz de tener libre más de un día, y cuando esto ocurría, cogía su coche y hacía portes desde los almacenes de Logista para traerse el pedido semanal en cinco o seis viajes.
Por supuesto, no se esperaba a que el repartidor trajera los melones o las naranjas cada semana, sino que se iba hasta Valencia o hasta Tomelloso con su coche y la familia, y se traía las cajas en el maletero y sobre las rodillas de los niños y la mujer.
Era un hombre simpático, feliz, y muy dispuesto. Cumplía con sus tareas de limpieza, vendía productos a destajo, y ayudaba con servicial entrega al encargado, como un perrillo juguetón, esperando su galletita/premio, con los ojos atentos, dando saltitos, esperando las órdenes de la oficina, "Dime, dime, lo que quieras..." A veces, con tal de complacer al encargado, se encargaba de hacer el inventario los domingos, en vez de estar librando, de manera que cuando este llegara el lunes estuviera ya todo contado. Daba gusto verlo, hasta solía desengrasar la pista por la noche, para no molestar a los clientes y no afectar la venta. Era un fenómeno.
Pasaron varios meses y fue condecorado. Le concedieron la Cruz al Mérito Civil para gasolineros de primera clase, y el 'Carburol de oro', premio especialmente creado para alabar su gran trabajo en el desempeño de sus obligaciones como expendedor vendedor. El Oscar de los gasolineros. El no va más.
Su rostro fue publicado en circulares, en revistas del ramo, en vídeos de la empresa, hasta en las navidades, nos regalaron un porta fotos de llavero con su cara. Era el hombre del año. Se comentó que podía dar las campanadas junto a laIgartiburu.
Era un deportista completo. Toda una vida de entrenamientos y esfuerzo cotidiano, mañana y tarde para lucir en muchas disciplinas: atletismo, natación, ciclismo, hasta boxeo. Le gustaba ser el mejor, conquistar metas, superarse a si mismo. Poseía disciplina, coordinación e inteligencia, dominaba enseguida a sus rivales, aunque tuviera cara de todo lo contrario. En su fuero interno se había fijado una meta que le inculcó su abuelo desde chico: quería llegar a ser gasolinero como él.
El "Crack" (Campsared Blog)
Su sueño era poder desenvolverse en ese mundo, vivir el vértigo de las ventas y la emoción de superar los retos, y quien sabe... tal vez ser alguien importante. Durante varios meses se estuvo preparando a conciencia, normativas, legislación, venta cruzada, venta horaria, idiomas, sabía que alguna vez le llegaría su momento, la oportunidad que anhelaba. Había hecho varías suplencias pequeñitas, de días, y nunca pudo sobresalir en ellas. Por eso no dudaba en echar currículos en todas las gasolineras de su zona.
Durante su vida, había ganado varios campeonatos y títulos, pero le gustaban los desafíos, por eso estaba ahí, esforzándose siempre como el mayor pringao que había en la empresa y aledaños, y entonces, se produjo el milagro, una baja de última hora, y aprovechó ese trance para buscar su sitio en el Olimpo. Un email de una Delegación cualquiera publicaba el aviso:
- Nos hace falta alguien para cubrir una baja en la operación salida de la A-3 esta semana santa.
- Yo puedo - contestó con arrojo - Yo puedo incluso solo - Se apresuró a decir con valentía.
- No, si solo vas a estar de todas formas, el refuerzo también está de baja. ¿Pero te atreves? Es una salida de puente - Le insistieron.
- Lo que sea, yo por la empresa lo que sea -
Aquel gesto sin duda, gustó a su Jefe, al encargado, y agradó al Delegado Regional, que se frotó las manos en clara muestra de optimismo.
- Tienes que aprovechar, vender al menos 300 € en SPO, doscientos sándwiches, el palé entero de refrescos y tropecientos dulces. ¡Y no te olvides de los Rascas! 150 ó 180 estarían bien , y las ofertas... ¡Y dos o tres paletas!, ¿No será mucho para tí? -
- En absoluto, ni hablar, yo, lo que sea, yo por mi empresa ¡MA-TO! -
El gracejo y la valentía de aquel expendedor despertó el interés de varios superiores en la Delegación.
- ¡Vaya huevos! - Exclamó un Técnico de Zona.
- ¡Que se joda! - Dijo otro - Que ponga el culo por candelero si se quiere ganar un puesto- Comentario que hizo estallar las risas en todo el auditorio.
- Pues si, que se lo curre, que esa es su obligación, aquí no queremos perroflautas-
- ¿Y si no alcanza lo que dice? -
- Pues le largamos una charla del copón para que se cague encima - dijo uno. - Le amenazamos con echarle a la calle - añadió otro, - y le mandamos una carta de apercibimiento. - Eso, eso - dijo un tercero. - ¿Y los sindicatos? - Adujo el más novato. Y los antiguos se miraron entre ellos sin poder reprimir otro aluvión de risas que sacudieron las paredes de aquella habitación. Hubo hasta alguno que se cayó de espaldas en la silla.
Dos días después, llegó el momento clave de aquel temido día. Hicieron el relevo y allí quedó este hombre ante el peligro. La suerte estaba echada en el intento, y el baile empezó pronto. Comenzaron a amontonarse coches en la pista, pim pam pum, y aquel muchacho vende que te vende, ¿Unos garbanzos? ¿Cerezas?, ¿Unas naranjas? ¿Unos chicles de oferta caballero? ¡Como! ¿No va a llevarse unas patatas o unos fritos? Snikers 2x1, sándwich más cocacola, quince cafés, ocho con leche, cuatro cortados y tres solos... ¡Marchando! -
Fue una batalla encarnizada. Durante un par de horas se le fue incluso la Solred. Se enganchó con precinto su movil a la oreja, y sin colgar, hizo bacaladeras una tras otra sin parar, cincuenta, cien... ¡Qué se yo cuantas!.
Al final de la tarde llegó el relevo, y el merecido descanso a aquella lucha sin cuartel. Estaba extenuado, sin aliento, con un hilo de voz, con las yemas de los dedos enrojecidas, la mirada perdida, exhausto, se había orinado encima para no perder tiempo en ir al baño, pero lo había logrado, había cumplido con creces su trabajo, había vendido todos los objetivos, los cupones, toda la torre de naranjas, las paletillas, casi todos los quesos y el aceite. Con su actitud había superado muchas expectativas. Había nacido un "crack"
Rebelión propugno, escuchad con cañita en la mano dispuesto a arreglar, mirad El problema del paro. Inmigrantes fuera, a su ciudad menos los jugadores de "furgol" Que yo leo el AS, lo de atrás y no entiendo de más mundo
Y gasolineras con más tíos 4 por turno y manguera Que llego tarde al bar, y la vagancia me espera Ponedme a mi de ministro raudo me pongo a currar, solo hay que ver como ayudo en las tareas del hogar En prender la tele colaboro y soy experto en zapear mientras María me prepara la merecida cenita conyugal
Manden PP o Manolo, costumbre española seguiré: Ganar dinero por el morro a esa meta aspiraré No se que significa lo de "A las barricadas" pero me acoplaré si gritan dentro del 'Bar Ricadas' Entonando "a ver si ", "un dia de estos" "Esta todo mu mal" "que me lo den todo hecho"
Soy gasolinero de Lugo, expendedor vendedor para más señas, no vayais a pensar que soy un empresario de estación de servicio, de los que usan tirantes, tienen un Range Rover de lujo aparcado en la puerta, una querida de pelo oxigenado y cuatro o cinco empresas más, y en todas ellas racaneando en los sueldos de los trabajadores. Nada de eso, soy un gasofa raso, mi jefe es... (¿Esto lo vais a publicar no?), una bellísima persona, muy campechano, solo lleva tirantes los fines de semana, conduce un Volvo V60, y solo tiene tres empresas. Eso si, teñe un apaño con una brasileña sin que se entere su muller, ¡Uy!, pero que es muy formal, vamos, muy buena persona, cada domingo acude a misa con su esposay da buenas propinas en los bares.
Eu quero falar vostede para explicaros un poco por encima todo este asunto que se habló el mes pasado y que aún colea, de la gasolinera y el ministro, para que os quede claro que los gallegos, al menos los de a pie non somos mentirosos ni tenemos más líos que los que cualquier otro paisano. Perdón si mezclo a linguaxe.
Eu traballoaquí. Antes de hacerse público que Pepiño Blanco estuvo allí reunido con el empresario Dorribo, ya hubo bastantes cargos públicos, y constructores y moitos empresarios galegos, gente de postín, -alguno estuvo hasta en el Pazo de Meirás (ustedes ya me entienden)-, que venían a xuntar-se en la cafetería, el aparcamiento y hasta en los baños, ¡Y todos no serían maricones, digo yo!
Miren ustedes, como sabrán, y si no, aquí estoy yo para dicir, los inviernos en Galicia son largos y chuvosos, hay meses que no levanta el cielo, y a todas horas cae agua, ya sea con forma de aguacero, o suavemente, lo que aquí llamamos orballo, que te acaba calando igual, si andas cuberto ou descuberto, non importa. Viviendo nestas terras, dejando aparte el campo y el cuidado de los animales, solo nos queda la jodienda, los bares y el xogo, y hasta ese punto quería llegar. Espero me siguieran.
La gasolinera de Guitiriz se encuentra en la autovía, a ocho kilómetros del pueblo, pero tiene un buen restaurante, sin ningún lujo, pero se come un polbo a feira de cuidao, y los callos con garbanzos ni os cuento, y si la Herminia, su muller se pone a ello, te face unas filloas que son de vicio. Y los domingos, de marqués, la semana pasada sin ir más lejos nos comimos un rodaballo a la gallega que aún me chupo los dedos tratando de sacarles sustancia de cuando mojé el pan.
Es por eso que aquí acuden políticos hasta desde Madrid. Aquí estuvo Correa, y hasta Camps vino una vez desde Valencia (convidado eso sí), y 'Cachuli', y Jesús Gil venía mucho, y Luis Roldán, y Juan Antonio Roca todos los fines de semana. También Maite Zaldibar; mucha gente importante, persoas ricas.
Pueden ustedes verlos... (¿Van a hacer fotos?) en las paredes del local, junto a toreros y futbolistas. Los marcados con una cruz son los políticos que ya no vienen por aquí. (¿?) (Al ver mi cara de extrañeza me explicó: "Es que están en la cárcel" -se reía- "Son muchos, ya lo sé. Será casualidad..." - seguía riendo).
Mire usted, en los negocios hay que renovarse, y con el paro, ya se sabe, menos gasoleo que vender, así que el jefe, una bellísima persona (No le diga lo del dedo corazón), decidió enfocar el negocio hacia los políticos, que nunca tienen crisis, y los empresarios, que mal que bien, siempre manejan, así que, nesta gasolinera solo tienen descuento persoas con cargo de prestigio, y propietarios que teñen la tarjeta 'Galicia Club Platino', que garantiza cuartos sen problemas. Esta gente es muy suya, mira mucho o diñeiro (Mi sueldo mismamente es una mierda, pero esto no lo diga), solo se gastan en lo que puedan desgravar, y en "Casa Xurxo" todo va facturado, y en el concepto que ellos quieran, como tiene que ser, el cliente es el que manda.
Uno muy conocido del P..., bueno, de un partido importante, se trajinó a una fulana en el lavabo, y se lo facturaron como comida de trabajo. Aquí cumplimos todos escrupulosamente con hacienda. Gente legal. Dentro de la inversión que hizo mi jefe, donde antes estaban las duchas de camioneros, hizo una sala para xogo, donde montan sus timbas los paisanos, además de unos pequeños reservados donde los empresarios juegan al Monopoly -por lo menos en los últimos años-, nada malo. No es que los viera con frecuencia, pero unas cuantas veces que fui a llevarles sandwiches o unos cafés de madrugada, cando cerraba el bar, y les dejaba las napolitanas y el orujo, allí estaban ellos, jugando muy formales. -Eu coloque nun hotel aquí- -Y yo pongo unos apartamentos en la costa- Y el otro, -Pues tes que pagar por que el terreno no es urbanizable, eso, o volver al la casilla de salida-
En fin, como nenos, se pasaban las horas jugando, pimba, pumba, montando y desmontando casitas, pagando multas y comisiones, comprando calles y terrenos, sobornando de broma, "Si tu me ayudas yo te ayudo", sanamente, felices como críos, nada de lo que luego han dicho los medios de comunicación (Si me río es por que estoy nervioso, eh).
La misma noche que estuvo aquí Pepiño con el Dorribo ese, estaba yo de turno. Iban con gafas negras, ambos con gabardina, entraron en un coche, mientras los guardaespaldas indo a pelar la pava u otra cosa al burdel que tamén ten meu xefe, detrás de los lavados: "La Almeixa alegre" La noche era fresquina, muy tranquila, xogaba el 'Depor' por la tele y había poco trabajo, las pilinguis languidecían ante la ausencia de clientes. Se escuchaban perfectamente los grillos y los coches pasando alguna vez. Quería sacarle un autógrafo a Pepiño (tengo un primo del PSG que se pirria por esas cosas), así que anduve por allí, disimulando, medio escondido entre las sombras.
Estuvieron sentados en el coche, comiendo pipas un buen rato, apenas sin hablar, mirándose a los ojos. Rompió el silencio Blanco que le dijo: "Soy creyente" y el empresario respondió: "¿Y por que no me crees?". Eu non quería escoitar máis, los problemas del corazón no me interesan, pero me dio sonrojo romper aquel momento, así que me quedé en silencio, e inmóvil junto al coche, coa esperanza de escapar pronto.
Fue un minuto de quietud imponente. -¡No puedo... no puedo!, jarrl, eres un fistro duodenal, un pecador de la pradera- Le dijo el uno al otro. - "¡jooorr!"- Respondio aquel.Luego, nuevos silencios inquietantes, y unos ruiditos que no sabría decir. Pasado un tiempo se marcharon. Viniéronsé de nuevo los escoltas y se fueron de allí con viento fresco, mientras se abrochaban las braguetas. Pero antes de marchar sepan que capturé unas frases con el micrófono del móvil que irán conmigo hasta la tumba. Eu non podo dicir máis. Y voy a contároslo por que me caeis bien, y por los 300 € que me habeis pagado (esto no lo pongais), que soy galego pero no tonto. Mejor escuchais lo que falaron dentro do coche. Fala el ministro, aunque no lo parezca:
Play
Por cierto, y este periódico de Casared que es, ¿Á dereitas o á esquerdas?, es que aquí en Galicia... - ¿Que? - - Pues depende...- Volvió a reír.
Hay dias que me falta el oxígeno... Llego al punto de venta con cuatro tareas pendientes a la vez:
1º Engañar al cliente y entretenerle más de lo debido. 2º Cobrarle sin liarla. 3º Convencer al cliente que lleva un rato esperándome de que no soy un vago, simplemente tengo un montón de gente en caja. 4º Limpiar manchas en pista, servicios hechos una mierda, reponer tienda, etc.
A eso hay que añadir correos amenazadores, "leyes" absurdas, como la prohibición de los prepagos, la incertidumbre de cada año por ver por donde nos van a apretar la tuerca porque según ellos ganamos mucho para lo poco que hacemos, y que no dejo de oir la puñetera palabra "crisis" en pista, tienda, noticias, reuniones, etc, para justificar vagancias, dejadez, derrotismo y recortes de personal.
En realidad no estoy harto de este trabajo, estoy harto de este pais.
Menos mal que algun dia puede que mande a la mierda a uno y a otro.
Ah, que a gusto me he quedao
Por eso, si algún día tengo la oportunidad...
Super-expendedor (Campsared Blog)
Publicado por Vendedor activo para CAMPSARED BLOG el 31 de agosto de 2011
Sobre la arena de la playa, recostado más que sentado encima de la hamaca, se extiende ante mi el mar. Aunque apenas lo pueda ver por que ha caído la noche, se vislumbra a unos cuantos metros la espuma jugueteando en la orilla con la arena que acepta mansa el dominio de las aguas.
Puedo escuchar no obstante muy claramente el murmullo de las olas, mientras a mi espalda repiquetean las conversaciones de la gente entre la musiquilla suave muy chillout de aquel chiringuito playero que parece un oais-spá, donde estiro las piernas, hincho el pecho y observo las estrellas en un sano ejercicio de relajación estival.
No obstante, como soy un tipo proverbialmente extraño, aprovechando la serenidad de la noche y un ratito de soledad, estiro el brazo para alcanzar esa mariconera años 70 que volvió a ponerse de moda últimamente, y de su interior rescato mi libreta de ruta y un bolígrafo bic, ése si, sin nada de poesía, solo practicidad, para garabatear unas lineas que más tarde o mañana pasaré al Blog, como una muestra más de que ando espatarrado incluso en vacaciones, ya que tengo un pie aquí medio enterrado en esta fresca arena de la playa y el otro en la estación, atrapado entre la sandwichera y la impresora de facturas.
A 500 kms. de casa, y ando como enamoriscado pensando en el atún, en las almendras, en la promoción de la cocacola más el sandwich, como un gallego que estuviera en La Habana, dando un paseo en el malecón, mirando al mar sufriendo la morriña de estar lejos de casa.
Aún recuerdo que en los viajes, como si fuera un pervertido, babeo de gusto al acercarme o ver pasar una gasolinera de Repsol por esas carreteras de Dios. "Esa es de las nuestras" pienso, como si fuera de mi primo o de mi hermano, como si fuera parte de alguna antigua herencia familiar.
Y cuando paro, reposto o echo una meada, por supuesto solo visito las gasolineras de mi empresa, y vigilo de incógnito, observando con el rabo del ojo, risueño como una quinceañera como los empleados se afanan en ofrecer unas magníficas almendras, un frasco de caballa, o uno de esos quesos riquísimos que no deberías irte al otro mundo sin probar.
Quiero decir con ésto que un día u otro voy a tener que hacérmelo mirar, voy a tener que acudir al médico y decirle: " Doctor, estoy 'endemoniao', por que enamorado no creo, tengo muchas contradicciones al respecto. Mi empresa me ha inyectado un suero de la fidelidad en uno de esos reconocimientos médicos anuales. Sólo así puedo explicar que aguante carros y carretas y sin embargo 'siempre vuelva' como en el anuncio de Cepsa, y aunque se que mis genes se resisten y se pelean entre ellos para ver que narices hacen, luego vencen y lo consiguen los de siempre, y yo, como los toros, busco la querencia de los monolitos azules y de los productos con origen. ¿Usted que cree Doctor?"
Estoy seguro que me derivará a un especialista, por que no es saludable ni cabal que en noches como ésta, con un cielo estrellado de ensueño, frente al mar y la brisa acariciándome la cara, y con la fina arena de la playa al alcance de mis dedos, yo esté aquí acordándome de Burgos, del 'Sr. Resti', de mi encargada, y del encantador lenguaje de piropos que usan los empleados de las gasolineras españolas para adornar la venta de productos que les exigen conseguir para salvar su turno con nota de aprobado.
Dicho esto, apuro mi daiquiri, para ver si aún encuentro abierto el ciber u otro sitio para mandar esta postal desesperada de alguien que ya no tiene sangre por las venas sino Efitec 95 trasfundida directamente por la Red. - ¿Será grave Doctor? -
Postal: El mar por la noche parece petroleo. ¡No tengo remedio!. (Campsared Blog)
De vez en cuando ocurre que en mitad de la noche, en el momento más insospechado, surgiendo de la nada, sin ningún coche en pista, sin que se aprecien signos de vida a nuestro alrededor, de pronto emerge una silueta lánguida golpeando en el cristal, como si fuera un zombie en busca de su almuerzo, como una aparición fantasma, surge un sujeto que nos pide un café por ventanilla, naturalmente quiere que sea Nespresso, el Nespresso de medianoche.
Arrancamos la máquina que logicamente está durmiendo. Aguardamos el parpadeo tranquilo del termo de la leche. Nuestro fantasma espera silencioso, con la tez pálida, ojeroso, la mirada perdida, como si fuese un paje de la muerte que aguardara mientras nos decidimos a presentar nuestros respetos a laParca.
Mientras la eterna lucecita de la leche marca el ritmo en segundos como una cuenta atrás interminable, pensamos en si hemos hecho mal o bien en nuestra vida, si estamos preparados para el tránsito. Entramos en ese tunel de recuerdos desde nuestra niñez hasta el presente mientras el emisario de la muerte espera su café. Sientes una emoción y un miedo paralelos mientras aprietas el botón y va saliendo el humo de la leche caliente. No esperabas llegar tan joven a este trance, tal vez si no le entregas el café, se marche entre la niebla tal cual vino, pero también podría enfadarse y hacer una reclamación satánica que debe ser un 'marrón' cósmico y volcánico. Mejor no provocarlo. Comienza a mostrar signos de impaciencia, pone cara de rabia, se le inyectan los ojos, va a devorarme en cuanto asome el brazo por el cajón de pago. Me ha mostrado los dientes. A lo mejor se calma si le ofrezco unas nueces o un queso D. Bernardo; hago el intento. Parece que le he desconcertado, unos hilillos de saliva caen de su boca, y los ojos antes enrojecidos, ahora han tomado una expresión estúpida, mezcla de incompresión y de ternura. Al menos si me lleva, será una muerte dulce. Deposito el café en el hueco del cajón, no me atrevo a solicitar ningún importe, -Uno veinte- le digo en voz muy baja y temblorosa., y el me suelta un billete de cinco plegado y sucio, con residuos biológicos y químicos, que da miedo cogerlo por si trasmite un virus mortál y contagioso. Le doy la vuelta conteniendo el aliento, por que se que mi suerte ya está echada.
Con los dedos cruzados y musitando una oración de cuando niño, esperé su mortal y rápida guadaña, su perfecto y certero machetazo, el trago amargo de no tener que hacer más venta activa, perder la adrenalina que despedía una venta de aceite o de bonito, la ilusión de mis hijos, el consuelo de mi mujer que sobre la nevera con imanes desplegaba la cuenta de mis ventas, haciendo cruces sobre un papel en blanco, tantos quesos, tantas almendras, todo aquello terminaría de golpe después de aquel café de medianoche.
El Nespresso de medianoche (Campsared Blog)
Sin embargo, el tipo, con los ojos en blanco, medio tambaleándose, tomó de un sorbo aquel café y se fue de allí por donde vino despidiéndose con estas palabras: "Volveré otro día, ¡Hip!, Si es que encuentro este sitio, tengo una encima... ¡Hip!". Pero yo no me fío, cada semana que me toca de noche, escudriño en la oscuridad, hundo la mirada en la niebla y espero la llegada del jinete maldito, el que busca café en la madrugada, el que sale de ningún sitio, el que viene a llevarme al más allá. Mi cuñado me dice que yo ya estoy un poco 'mas allá' de la cabeza, ¿Será el stress?
CAMPSARED ME TIENE LOCO, Y LA VENTA ACTIVA NO TE DIGO
Era una mañana perfecta. Un día de otoño que amanecía soleado, y que se presentaba magnífico para dar un paseo, para salir un rato a hacer deporte o para disfrutar del clima suave que aún nos dejaba el mes. En definitiva, un buen día para librar, pero no pudo ser, y ahí estaba de turno de mañana, tranquilo, sobrellevando el trafico, los proveedores y la gente, mientras a ratos iba limpiando surtidores.
Nada presagiaba lo que en breves instantes iba a suceder. Sin embargo, de pronto, el cielo se nubló, la pista se llenó de tinieblas hasta tal punto que hube de dar las luces. Los proyectores apenas alcanzaban el suelo, la anterior claridad se convirtió en penumbras, era como una nube, espesa, nociva, en el espacio se oyó un crujir inmenso, como si se partiera el firmamento, como si el fin del mundo se fuera a producir en un instante.
Los coches que estaban repostando salieron de allí quemando ruedas, hubo gente que se refugió en los servicios. Una familia de Teruel, padres e hijos se abrazaban llorando. Estábamos atónitos. Mi encargada salió a la pista en un alarde de valor, pero gritó aterrada con sus manos abiertas sobre la vista, sobrecogida por el espanto y la sorpresa. Salí con ella, no daba crédito a lo que mis ojos estaban contemplando. Un matrimonio ya mayor, paralizados por el pánico en la calle uno, sollozaban junto a su coche, fundidos en un abrazo, aventurando su final.
Una nave de dimensiones colosales oscurecía los cielos de toda la ciudad. Temimos lo peor. Mi encargada llamó a su madre desde el movil reconfortándose entre lágrimas. La televisión autonómica ya se hacia eco del suceso. Una gran nave de origen desconocido se detenía frente a nosotros con intenciones poco claras. Fueron momentos de zozobra.
Desde lo que parecía la cabina de mando, apreciamos varios destellos luminosos. El estruendo de maquinaria en movimiento seguía rompiendo sobre el cielo, como si girase sobre nuestras cabezas la mismísima 'Estrella de la muerte'. Pero la realidad siempre supera la ficción, no era Dark Vader quien iba a hacer su aparición.
Un segundo después, la portezuela de la nave se despegó violentamente. Contuvimos la respiración. Por un instante pensé en la mala pata de haber estado allí de turno en ese día fatídico. Pensé en mis hijos, en mis padres... ¡Y qué importaba ya!, tal vez la humanidad entera sucumbiera aquel día, tal vez aquella nave representara el Día del Juicio.
Aparqué mis pensamientos de un golpe cuando vi descender a un ser extraño de la cápsula principal. Imaginaba que una criatura verde y deforme saldría de allí lanzando rayos laser contra diestro y siniestro. Sin embargo, aquella forma de vida se asemejaba bastante a los humanos. Era un ser corpulento, velludo, de unos dos metros, con largos brazos terminados en zarpas amarillas. Comenzó a emitir ruidos incomprensibles, sonidos inconexos, un lenguaje gutural desconocido para nosotros. Todos nos preguntamos sobre las intenciones de aquel extraño ser. De pronto, nos sorprendió mostrando una bandera blanca, o un escrito, seguramente una declaración de paz. Respiramos con alivio.
Como responsable de la estación, fue mi encargada quien, apretando puños y con paso sereno se aproximó a aquel artefacto para intentar el diálogo. -"Amigo, yo amiga, todos, amigos"- Le decía , sólo faltaban 'Los Manolos' haciendo el estribillo – Amigos, amigos para siempre -
Pero aquella bandera no era tal. Mi encargada dió media vuelta y regresó con aquel lienzo blanco, me lo entregó y se fue murmurando de vuelta a la oficina. Aquello erán: ¡Los albaranes de Logista!, y aquel camión descomunal, nuestro primer y enorme pedido de ¡¡Naranjas!! del año.
- ¿ДондецојонесДејоесто?, ¿Donde dejar? - Me preguntó el rumano que conducía el camión, en un dialecto casi incomprensible– traigo 300 cajas, ¿ентиендес?-
-Pues por aquí, por donde puedas, pero aparca mejor el trailer que me cortas el paso a la estación, no entra ni el aire-
Y así terminó todo, esta es la historia. Palabrita. Testigos son estas naranjas llenando el almacén y el voult. Hemos tenido que meter la cocacola en nuestra ducha y hasta por la oficina. ¡Que le vamos a hacer! . Business is business.