COMPAÑEROS DE CAMPSARED

"Podeis decir lo que pensais de vuestros encargados, de los objetivos, de la venta activa, de los cursos, de Sumando valores, seguridad, promotores del cambio, sindicatos, y todo lo que querais. Hubo en tiempos un blog de un compañero en donde mucha gente dejó sus comentarios, hoy no existe y por eso nace Campsared blog, para reunir a todos, para los COMPAÑEROS DE CAMPSARED"




Este blog como indica en la cabecera es sólo la continuación del creado por el compañero EXPENDEDOR-VENDEDOR el 20 de noviembre de 2008 y que por problemas técnicos fue imposible actualizar. Como aquel, mantiene la idea de tener una plataforma de comunicación, de reivindicación y sobre todo un medio de expresión para todos los trabajadores de CAMPSARED.



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miércoles, 29 de febrero de 2012

LO QUE NOS MERECEMOS

Lo dijo el ministro de hacienda, lo dijo Sainz de Santamaría, y finalmente lo reafirmó el mismísimo Rajoy: "A corto plazo, esta reforma no va a crear empleo".  Así, tal cual, como lo estais leyendo, esta reforma solo sirve para minar derechos laborales, salariales y sindicales, para que los trabajadores sepan, que tienen un pie en la zona de trabajo, y el otro sobre una cascara de plátano. No queremos en los trabajos gente acomodada, de bolsillo suelto, que en cuanto te descuidas compran una tele de plasma o un piso con piscina, nuestro gobierno quiere gente acojonada, que trabaje por cualquier sueldo, y que no levante la mano ni para pedir ir al baño, que bastante tienen con los minutos de bocadillo.  Tal vez en el futuro se elimine también ese concepto (cuando se arregle el derecho a la huelga, por ejemplo), todo sea por la productividad, para que se mantengan en buena linea, sin pan ni grasas saturadas, cualquier cosa pensando en el bien de los trabajadores.

Este es el quid, 'beneficiar a los obreros'.  Mª Dolores de Cospedal lo ha repetido varias veces: "el P.P. es el partido de los trabajadores"; con un par. Y el resto de partidos de izquierda deben ser colectivos de segunda donde se alojan vagos, maleantes y sanguijuelas de este país. Lo dicho, con un par.
Y si el P.P. es el partido de los trabajadores y se desvive por corregir sus desfasados derechos, ¿quién se ocupa de los parados?.  Si la reforma no va a crear empleo de inmediato, ¿qué mierda de reforma es ésta?.  Perdón..., por lo de 'reforma', ¿Qué mierda de tejemaneje es éste?

Los que están en el paro tienen que estar disfrutando de lo lindo, casi tanto como los que tenemos un trabajo. De modo que, se ha modificado el mercado laboral para crear empleo... ¡A largo plazo!.
Los que ahora están parados si es que quieren comer caliente, ya pueden ir aprendiendo a hacer caldos, como Charlot, poniendo a hervir sus viejas botas de trabajo, por que el gobierno no ha previsto que trabajen en breve, sino cuando la situación mejore. Ole sus huevos.

Quienes tienen impagos de hipotecas, los que se asfixian con facturas que a duras penas consiguen abonar, los que malviven buscándose la vida por que el sistema no da para crear empleo, observarán ojipláticos como toda esta diabólica reforma concebida con el propósito principal de crearlo, va a aplazar sine die su objetivo consiguiendo tan solo poner patas arriba los derechos de los de abajo, para satisfacer y mejorar las condiciones de los de arriba. Viva la madre superiora.

Debo de ser poco objetivo. Como tengo trabajo no puedo comprender la delicada operación de reforma, mi cerrazón de obrero poco cualificado, no me deja entender la singular maniobra, y allí, donde el gobierno ve una perfecta y exquisita reforma, yo veo abaratamiento del despido, que en el mejor de los casos, conseguirá sustituir la mano de obra actual, por otra nueva y más precaria, "las gallinas que entran por las que salen" que diría José Mota.  Es decir, creación de empleo, puede, reducción del paro, en absoluto.

Y lo peor de todo es que tenemos lo que nos merecemos, estamos embarcados en un viaje satánico, y no parece que queramos bajarnos. Las movilizaciones (19-f y 29-f) han sido un tanto desinfladas -no por falta de gente, sino de bríos-, muy tranquilas, como de procesión,  como marchas cicloturistas, con muy buen rollo y gente disfrazada, nada de multitudes exaltadas -salvo los estudiantes, y era por otra cosa-, nada de encendidas proclamas que como un vendaval sacudieran la conciencia política. Acaso algunos vientecillos molestos moviendo las cortinas, o enredando la ropa que había en el tendedero, nada que no se solucione recogiendo la colada, y cerrando alguna ventana.  No ha hecho falta asegurar los batientes ni clavetear tablones para escudarse del torbellino de protestas.  Ésa es al menos la conclusión sacada por los afines al P.P., que consideran insuficientes las movilizaciones, y "muy distantes del apoyo masivo obtenido por su partido en las urnas" (sic).  La manifestación de miles de españoles no ha sido explícita, ni lo será (parece ser) la huelga que tanto cuesta convocar. Tal vez, por que España es un país sometido, resignado a su suerte, que ya no tiene fuerza para levantar puños -casi ni para alzar los culos del asiento-, la teoría pepera del  todo a 20, del cinturón bien prieto fajando con rigidez la cinturilla, ha conseguido calar en esta sociedad malherida, convenciendo -y me cuesta escribirlo- tanto a los empresarios (eso es lógico), como a los trabajadores y curritos en general (a una buena parte por lo menos).


Todo el mundo protesta en la barra de los bares, en la salida de las fábricas, alrededor de la máquina de café y en los mercados, pero, todos queremos que protesten los demás, que arreglen nuestros problemas los mismos que han montado este cirio, pero ellos, silban con disimulo, miran hacia otro lado, y esperan a que escampe.

Si quieres engañarte, puede que incluso, en medio de las manifestaciones se respirara cierto aire de victoria, de 'no nos moverán', pero la calle es una cosa, e internet o las urnas otra muy distinta.  Si rebuscas por foros en la Red, enseguida descubres un debate a dos bandas (¿Dos Españas?), que se llena de razones y que enfrenta posturas.  Los sindicatos han ido tanto tiempo con los pantalones bajados, que muchos piensan que incluso llevan puestos los tirantes prestados por la patronal, que siempre ha sido de llevar pantalones holgados, prendidos con elásticos,  y con grandes bolsillos donde meter los fajos de 500.

Con sindicatos desacreditados, con media España convencida de que el 'mesías' Rajoy va ha producir panes y peces, e incluso a abrir las aguas para que fluyan los empleos, nuestra travesía del desierto se da por descontada. Aunque juntemos siete plagas en forma de huelga general, vamos a tener que aguantar carros y carretas  hasta dentro de cuatro años por lo menos, y para entonces ¿Seguiremos trabajando?.






miércoles, 15 de febrero de 2012

SACRIFICIOS

La Reforma Laboral que se aprobó hace unos días, y de la que se hablará en los próximos meses (y no siempre bien), ha supuesto una sacudida de varios puntos en la escala de Richter, un cambio de escenario para la clase trabajadora, que donde antes encontraba un barbecho más o menos aprovechable, ahora tiene un vasto desierto donde difícilmente su siembra o su trabajo van a resultar provechosos mas que para salir del paso, para llevar una vida miserable, como la que aguantaba "el burro de la tía Vinagre", un futuro de sumisión, de miedo, y de sacrificio, muy alejados de la brillante y lujuriosa economía de los pasados años, donde el espíritu de la bon vivant nos impregnaba a todos, y solo nos faltaba, como en el dicho, atar los perros con longanizas de las buenas, de Graus como poco.

Ahora todo eso se acabó. Ha llegado el gobierno -el que sea- pues no me caben dudas que cualquier otro hubiese hecho lo mismo, dados el servilismo y dependencia de nuestras relaciones con la troika* europea, y ha dictado sentencia, y no hace falta adivinar quienes son los condenados en esta historia. Algunos con una mano atrás y otra delante, y los afortunados, con un trabajo por el que estamos dispuestos no solo a rebajar los sueldos hasta un 20 %, sino incluso a adoptar posturas apropiadas para que el empresario se desfogue, alegando eso si, cuestiones económicas, técnicas, organizativas o de producción, nos enfrentamos a un panorama que como poco, podemos calificar de deprimente. Si no teníamos bastante con la desesperanza de un país arruinado, va, y pare la abuela, y son quintillizos; más esfuerzo sin recompensa.

En un plis plas, hemos pasado de hacer sacrificios, a ser los "sacrificados", osea, de pasar hambre, a formar parte del menú.  Y ya no tiene arreglo. Mucho tendremos que gritar en esas calles, para qué quienes han dictado esta condena, cojan el tipex y se pongan a borrar lineas del Real Decreto como quien tacha nombres de una agenda antigua. Mucho me cuesta convencerme.

Tanto como a los sindicatos, que prudentemente, han decidido no quemar sus naves en un viaje suicida hacia la huelga, a sabiendas de que la 'armada' de que disponen, no es tan invencible como dicta la situación, o tal vez por ello precisamente. El caso es que, primero, van a testar las fuerzas con una serie de manifestaciones a nivel nacional, algo así como una cata del melón, no vaya a estar verde y nos llevemos un disgusto. Y después, con el tiempo y una caña, ya veremos que es lo que cae, y si cae algo, por que de esta reforma, hay dos miradas contrapuestas que no llegan a aclararse del todo. Por un lado está el Gobierno, que aplica contundentemente su estrategia de salvación, contando como quien no cree mucho en los milagros, que, de momento las cosas van a seguir así de mal, y posiblemente peor, de aquí a final de año; "La reforma en si misma no va a generar empleo a corto plazo", ha dicho el ministro de Hacienda.  Es decir, no las tienen todas consigo. Eso lo llamo yo, curarse en salud.

Enfrente están los sindicatos, apartados del cuestionario, a quienes tan siquiera les mandaron un whatsapp consultándoles su opinión, como pasando de ellos con cinismo, tratándoles con una indiferencia olímpica. Ellos, los sindicatos, que tampoco ven mucha claridad en este asunto, desconozco si por 'falta de luces', han decidido tomárselo con calma y esperar, a ver qué pasa, no vaya a ser que se pillen los dedos alentando la madre de todas las huelgas, y luego salga mal. Comprensible. Habida cuenta que los dedos son suyos, y que a nosotros, nos encontraron en la calle, y no somos gente muy de fiar, pues nos vendemos fácilmente por un plato de lentejas o por un contrato a tiempo parcial; lo mejor es templar la gaita y serenarse, como si estuviesen en la sala de espera de un postoperatorio, aguardando pacientemente que el enfermo salga de la anestesia, y a ver como ha quedado. Me recuerda a ese chiste en que el paciente pregunta al médico "Doctor, doctor, ¿Después de la operación podré tocar la guitarra?" "Claro que si", le contesta "¡Que bien!, por que no tenía ni idea de tocar"  Pues eso, los sindicatos van a esperar a ver si unos cuantos empiezan a tocar la guitarra, y finalmente pueden formar grupos y orquestas para salir adelante con sus familias y sus deudas, y lo que parecía una España desolada, va convirtiéndose en pequeños corrillos musicales. Y si no, ya hablaremos.

Y en medio, los trabajadores, como los pasajeros de un Titanic, oyendo los violines mientras vemos entrar el agua y alcanzarnos el cuello. ¿Esta Reforma va a generar empleo?,  el problema es el "cuando", por que mientras unos ya ven el barco hundido con las algas y peces viviendo el pelotazo acuático, otros (los empresarios), sin disimular la sonrisa, piensan que este histórico cambio, es el comienzo de "una buena amistad", pero ¿con quién?, por que unos vemos un Abaratamiento del Despido, en mayúsculas, y otros, un incentivo a la contratación. Para gustos no hay nada escrito, es evidente.

Como conclusión de esta historia, yo lo que veo es a unos sindicatos moribundos, como un morlaco tambaleándose después de la estocada. De un plumazo (y nunca mejor dicho), se les ha apartado de los conflictos laborales que en muchos casos, se decidirán unilateralmente, pues en la mano de un empresario, ahora está transformar las condiciones de trabajo, con traslados, cambios de horario,  rebajas de sueldo, y ¡hasta despidos por disminución de beneficios -no por pérdidas-, durante tres trimestres!, todo ello sin contar con los sindicatos.

"Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre" (Apocalipsis, cap.6, vers. 12).  Los sindicatos y los trabajadores, tenemos nuestro porcentaje de culpa por contemporizar, por reírles las gracias cuando no la tenían. Y ahora estamos, con el culo al aire.

Esto no es Grecia, pero podría llegar a serlo. Tal vez es el momento de llenar las bañeras y sacar la cuchilla de afeitar. En esta crisis nadie se tira por las ventanas como en los años 30, a lo mejor ha llegado el momento de hacerlo.
Pero también, podemos optar por agruparnos con más fuerza que nunca, y demostrarles, con manifestaciones, con huelgas, que el futuro, es más nuestro que suyo, que podemos cambiar las cosas desde la indignación. Es el momento de hacer un esfuerzo común para levantar nuestra voz, y que ésta, más que sonar, retumbe en los despachos de quienes quieren ofrecernos en sacrificio ajusticiando nuestros derechos y nuestras posibilidades de llevar una vida digna y edificar algún futuro. Apoyemos las movilizaciones. Es el momento de mover el culo.


*troika llamado así el triunvirato que forman los organismos europeos UE,FMI y BCE.